COMO DEBES AFRONTAR LAS RABIETAS INFANTILES

Las rabietas infantiles corresponden a un tipo de comportamiento inaceptable en los niños, sin embargo, debido a su inmadurez emocional, tienen a ser común entre los niños de 2 a 3 años, pero puede llegar a presentarse hasta en niños de 5 años.

Pese a que es una situación bastante incomoda y comprometida para los padres, hay que dejar claro que todos los niños al menos una vez, lo han hecho. Los padres deben aprender a manejar esta situación sin ubicarse en la misma posición que sus hijos, sino con paciencia enseñar autocontrol.

rabietas infantiles

¿Qué son las rabietas infantiles?

Al hablar de rabietas, una de las imágenes que podemos percibir es un niño llorando en el suelo, gritando y dando algunas pataletas o sacudiendo cosas. Pero rabieta es diminutivo de rabia, así que se refiere “a un enfado grande debido a una causa pequeña o leve”.

Pese a que las rabietas no solo incumben a los niños, es común en los niños, corresponden a un conjunto de manifestaciones físicas y emotivas que realizan los niños pequeños, como una forma de manifestar su frustración, rabia o ambas, por la imposibilidad del cumplimiento de una petición o reclamo.

Aunque la primera impresión es que los niños lo hacen como una forma de rebeldía contra los padres, esto no es del todo cierto, la situación les produce una gran confusión e impaciencia.

¿Por qué se suceden las rabietas?

Las rabietas suceden debido a que el cerebro de los niños está en maduración y construcción, siendo conocida el área donde se desarrollan las destrezas complejas como la corteza prefrontal (neurociencia).

Es a través de esta zona que el niño puede “filtrar” por así decirlo sus emociones para adaptarse a su entorno y controlar su comportamiento. Pero como esta zona se esta desarrollando se les complica el hecho de comportarse adecuadamente.

De todo esto se puede decir que un niño pequeño no puede controlar sus emociones, simplemente se desbordan, se les puede observar riéndose a carcajadas como con rabietas sin control, todo en una misma persona.

Por ello, es un momento adecuado para establecer límites y normas que pueden ser el inicio para ir fomentando el autocontrol.

¿Cuándo comienzan a observarse las rabietas?

Las rabietas corresponden a una etapa que todo niño pequeño atraviesa, debido a una serie de cambios que se producen en el infante y la inmadurez cerebral de ciertas zonas.

Esos cambios ocurren debido a que el niño a partir de los 2 años comienza una etapa de independencia, va pasando de ser bebé totalmente dependiente y centro de atención de todo, a un niño autónomo y consciente de su entorno.

En esta comprensión de su autonomía el niño comienza a aceptar que sus deseos y necesidades no son las mismas que el resto, por lo que manifiesta su descontento o contento que generalmente no coincide con los adultos a su cuidado lo que produce constantes fricciones y entre ellos la manifestación de las rabietas.

Por ello, los adultos deben comenzar a tolerar ciertas situaciones como una forma de entender los sentimientos de sus niños que aún están en “desarrollo de autocontrol”, pese a que pueden ser realmente frustrantes y trastornados.

Seis consejos para padres durante la etapa de las rabietas

Todos los padres temen o al menos quieren evitar ese momento incomodo de las rabietas en público, por lo que proponemos al menos 10 formas de acompañar a sus hijos mientras atraviesan esta etapa, como un tipo de colaboradores del proceso para redirigir su comportamiento:

Comprensión y calma

Los padres deben ser comprensivos y mantener la calma debido a que como toda etapa es algo transitorio. Entender que el niño es inmaduro y así mismo son sus emociones es vital, para brindarle la guía que requiere.

Entender sus deseos

Transmitir empatía puede ser una de las mejores formas de apoyar a los niños durante esta etapa. La experiencia y madurez que tiene el adulto le permite ser tolerante ante sus hijos, tras entender que todos sus deseos no pueden ser satisfechos por su propio bien.

La prevención

Anticiparse a las manifestaciones de rabietas puede ser una manera de disminuir su frecuencia o al menos una oportunidad para que el padre se mentalice y aborde la situación más cómodamente. Para ello se debe identificar cuáles son las causas y circunstancias en las que comúnmente el niño se molesta.

Ser flexibles

Los padres tienen a poner límites a los niños en cuanto a su comportamiento, y eso es saludable, pero en algunas ocasiones no se delimitan solamente a eso, sino que también normalizan sus emociones, ideas y pensamientos situación que esta fuera de lugar, confinando su libertad.

La flexibilidad es importante, con ello permitir que los niños lo sean, cuidar y garantizar el disfrute de la etapa infantil.

Mantente firme

Hay situaciones en que se debe ser flexibles y otras no, como lo son las decisiones. En cuanto el padre o adulto haya tomado una decisión y la manifieste, debe mantenerse firme hasta el final.

Si se dijo que “daría un paseo con su hijo en bicicleta cuando llegara de trabajar”, debe hacer un lado el cansancio o no decir nada antes de prometer, para no crear confusión en el niño. Obviamente hay momentos que las cosas pueden cambiar, pero en la medida de los posible cumplir lo que se prometió.

No es personal

Los adultos deben tener claro que el niño no experimenta las rabietas para causarle algún mal, pesadez o dolor, sino simplemente no puede evitarlo, es parte de su desarrollo madurativo y con ello, la comprensión de un autoconcepto y control adecuado.

No importa lo que el padre haga, simplemente no puede acelerar esta etapa, debido a que se dará durante el tiempo que requiera el niño, pero lo puede acompañar y asesorar para sobrellevarlo de la mejor forma.

A continuación te mostramos este vídeo sobre varios consejos para afrontar las rabietas:

¿Cómo se manifiestan las rabietas?

La rabia en los niños puede detonarse en cualquier momento, de hecho, todos los niños enfrentan esta etapa, pero varían en frecuencia e intensidad, apreciándose niños que pueden estallar por cualquier cosa mientras que otros lo hacen frente a situaciones particulares.

Este comportamiento forma parte del desarrollo madurativo de los niños pequeños. Sus manifestaciones físicas y emotivas implican llantos, pataletas, gritos, empujones, las más comunes.

Pero, en definitiva, es una actitud de desafío y defensiva en contra de adultos que no cumplan sus requerimientos y reclamos. Pese a que son situaciones incomodas, su duración es corta en la mayoría de los niños.

Causas más frecuentes

Las causas para que se produzcan las rabietas pueden ser variadas desde confusión, temor, rabia hasta frustración. Sea cual sea el caso, los niños reclaman su individualidad, independencia y control por lo que en su intento se rebelan en contra de la autoridad de sus padres o adultos encargados.

Con las rabietas los niños expresan que desean control, pero no toleraran ningún tipo de control o limite impuesto, asimismo como se debaten entre la dependencia e independencia se muestran desafiantes e irrespetuosos.

Entre las causas mas frecuentes para las rabietas infantiles tenemos: celos, frustración interna, llamar la atención, tiempo de espera y necesidades sin satisfacer. Estas que serán detalladas en breve:

Celos

Generalmente este tipo de causa proviene cuando el niño tiene hermanos y se inquieta por sospechar que un ser querido prefiera el cariño de otro antes que por él. Entonces manifiesta sus temores en forma de llanto, inseguridad y mordeduras (en pocos casos).

Llamar la atención

El niño proviene de tener básicamente toda la atención del padre, pero debido a los cambios ya no la percibe de igual forma, por lo que usa la rabieta para llamar su atención.

En el momento que recibe la atención que exige mediante este comportamiento negativo, se engancha a el y comienza a manipular a sus padres.

Frustración interna

Un niño se puede frustrar por variadas razones, pero cuando lo manifiestan en forma de rabietas según la educadora infantil María Algueró se debe al no ser capaz expresarse lingüísticamente, o por intentar hacer algo y no alcanzar lograrlo efectivamente como quiere.

En ambos casos, requiere la ayuda del representante o padre que lo guía hacia la mejor manera de expresar o realizar lo que se propone.

Necesidades sin satisfacer

Cuando el niño no se siente amado, entendido o escuchado, puede manifestar su inconformidad a través de impulsos como rabia, dolor, aislamiento, llanto, duda o mordiendo sus uñas (onicofagia).

Tiempo de espera

El niño no conoce como tal lo es “paciencia”, así que todo lo que quiere, ¡lo quiere para ya!, por lo que si le decimos que “no lo llevaremos al zoológico hoy sino el fin de semana” o que “no tendrá ese juguete hasta su cumpleaños” es una causa para un estado de impaciencia y enfado que se traduce en rabietas.

Diez maneras de acompañar a los niños durante las rabietas

Las rabietas generan una sensación de incomodidad y ofensa, que puede llevar al padre a perder los estribos y tomar decisiones o medidas erróneas.

Como se ha visto, se debe ser flexible, consciente, mantener la calma y prevenir cuando avistamos un berrinche, sin embargo, para las situaciones en que se presente te enseñamos 10 maneras de permanecer al lado del infante y actuar de forma adecuada:

No temas las rabietas en publico

Algunos padres ceden rápidamente para evitar cualquier episodio, pero realmente hacer esto en lo que el niño levante la voz es perder todo el trabajo que se ha venido haciendo en casa y la madurez emocional no será beneficiada.

Todos han tenido que convivir con un niño pequeño y saben que forma parte de su inmadurez emocional, así que mantén las pautas, respira y haz lo que siempre hacen.

No ignores al niño

Las rabietas indican culpa, frustración, miedo o hasta inseguridad, pero el niño al no saber como actuar u obtener lo que quiere hace las pataletas y los gritos. Si lo ignoras completamente solo se intensificará su comportamiento, por lo que debes permanecer a su lado, pero no ceder a sus caprichos.

La seguridad es lo primero

Esto va a depender del niño, pero algunos en medio de la algarabía tienden a golpearse ellos mismos o golpear a otros con lo que consigan en el momento. Así que retira lo que observes que sea peligroso u objetos cortantes. Es la manera que tienes para proteger a tu pequeño de si mismo y a otros.

Si el niño llega a tomar algo, se debe proceder a la contención. A través del cual se abrazará fuertemente a manera de mantenerlo inmovilizado para evitar un posible daño.

Puede parecer algo exagerado, pero los padres tienen la obligación de velar por su seguridad. Esto pudiera ir acompañado de palabras.

Obviar los gritos

Como aun les cuesta comunicarse a través del dialogo, los niños gritan en ocasiones de enfado. Intenta en casa, en situaciones cotidiana ir enseñando a tu hijo que los conflictos se resuelven a través del dialogo y la calma.

Mientras este la rabieta, debes obviar los gritos y poco a poco ira cediendo, aunado a la formación que le darás en casa en momentos de quietud cada vez serán el tono de voz más adecuado.

Establece tu posición

En medio de las rabietas, el niño puede intentar golpear o hasta responder con palabrotas al adulto. Es allí cuando se debe regañar al infante sin caer a su nivel, con una exhortación corta sin ofensas ni amenazas será suficiente.

Debido al calor de la situación el niño está en éxtasis así que no comprenderá todo lo que le digas. Pero lo que se le diga debe ser consistente con lo que ve y ha ido aprendiendo en casa.

Negociar acuerdos

Una vez identificada los motivos de las rabietas, una forma de minimizar su escándalo es tener un par de alternativas y hasta negociar según lo dicta el psicólogo Issac Domingo.

Si el niño se entusiasma con un juguete en una tienda puedes negociar con él comprarlo en el momento en que comience a vestirse por si solo o si el niño quiere dos golosinas, puedes darle una y la otra será para después que haga sus tareas.

De esa forma el niño no entenderá un “no” rotundo sino se sentirá comprendido y que a través del dialogo es posible llegar a acuerdos. Con el tiempo observaras que él mismo te propone opciones. Todas las alternativas deben ser cumplidas para mantener la sincronía entre lo que se dice y lo que se hace.

Opciones cerradas

Es plantear dos opciones que el padre o adulto establezca, por ejemplo, durante el desayuno en vez de preguntarle que quiere, puedes preguntar “te gustaría un pan o una panqueca”, de esta manera el niño se inclinara por aquella que le apetezca más.

Esta opción va de la mano con la anterior y funciona no solo en rabietas, pero no se debe abusar de ella. El niño sentirá que es libre de decisiones, pero realmente es el adulto que dirige toda la conversación y propone las opciones.

Redirigir su atención

Esto es cuando atisbamos que la rabieta estallara, se puede intentar que el niño centre su atención en otra cosa, para lograr evitar o minimizar su manifestación.

A veces es difícil porque el niño se entusiasma con algo y no le quita la vista de encima. Pero se vale intentar, llevar un juguete de él o alguna golosina con la que podamos llamar su atención.

Vínculos emocionales

Una de las formas de vincularnos con nuestros niños aun en medio de rabietas, es aproximarnos, flexionarnos hasta su altura y mirarlos a los ojos. Es difícil sentir empatía en medio de la frustración, pero a través de esta acción el niño sabrá que cuenta con un adulto.

La manera en que los niños hacen notar sus preocupaciones es así, para ellos “querer ir a un lugar y no poder”, es una situación de angustia, por que sus emociones se lo exigen así. Para ello ir educando sobre inteligencia emocional es fundamental.

Como padre se le puede ayudar a identificar la emoción y darle un nombre. No es lo mismo tristeza, que desagrado o miedo. Darle la confianza para que el niño no las oculte, pero si que las exprese en un ambiente de familiaridad.

Permanecer a su lado

Muchas de las opciones anteriores ayudaran en casa o antes de que estalle la rabieta, pero permanecer a su lado es la mejor opción cuando el niño esta en el clímax del enojo. Este es uno de los retos que tienen los padres por delante, es conectar emocionalmente con sus hijos y descifrar que requieren en ese instante.

Mensajes como “tranquilízate” no ayudaran, pero quizás un “estoy contigo” sea valido para ellos. La mayoría de los niños rechazan el contacto físico, por lo que solo se debe “estar”. Aunque mantenerse en silencio, pudiera ser de ayuda.

Conclusión

Las rabietas no son para nada saludables, pero si son necesarias, para que el niño vaya experimentando algunas emociones, las identifique y comience a vislumbrar el control de ellas.

El dialogo en este tipo de circunstancia es importante, fomentar la educación emocional y la paciencia en ambos extremos. En todo momento favorecer un ambiente de solidaridad, confianza y seguridad puede ayudar a que el niño minimice sus rabietas.

A pesar de que es una etapa, puede llegar a ser una situación difícil de manejar y gestionar por lo que recomendamos a los adultos que respiren profundo, aprieten los puños, luego se relajen y practiquen cada una de las propuestas hasta que hallen la que funciona con su hijo.

 

 

(Visited 27 times, 1 visits today)
Categorías Niños

Deja un comentario