HABLEMOS DE LA CRISIS DE PAREJA A LOS 50

A partir de los 50 las personas ya no tienen que desistir a vivir mejor, a seguir siendo felices y a disfrutar con pasión; sin embrago, la tendencia actual de divorcio involucran a personas mayores de 50 años. Esto obedece a la llamada crisis de pareja a los 50 y si quieres saber por qué puede pasar esto, presta atención que aquí te lo contamos todo y te damos algunos consejos para resolverlo.

crisis de pareja a los 50

La pareja a los 50

A esta edad muchas parejas se imaginan tener la paz y la tranquilidad en sus hogares, disfrutar de las cenas románticas en restaurantes libres de berrinches por parte de los niños; así mismo, disfrutar de las vacaciones perfectas, no más reuniones en los colegios, no más citas con el odontólogo, no hostigar a los niños para que hagan la tarea y se bañen, pero sin embargo no sucede así.

Por lo general muchas parejas descubren que no son las mismas personas que eran cuando comenzaron su convivencia, al punto de despertar una mañana y no reconocer al extraño con el que compartieron toda su vida de pareja.

Posibles causas de la crisis de pareja a los 50

Algunos datos estadísticos demuestran que 3 de cada 10 divorcios se originan después de 20 años de matrimonio y esta cifra no deja de subir. Los factores pueden ser muchos, pero esta situación se puede ver influenciada básicamente por el aumento de la expectativa de vida, mayor disponibilidad de tiempo libre en las parejas, la independencia económica de la mujer o la salida de los hijos del hogar familiar.

Alejamiento

En cualquier relación puede pasar que cuando su pareja les pide que se entreguen física o emocionalmente, algunas de estas personas se alejan en lugar de entregarse, porque tanto el hombre como la mujer prefieren descubrir caminos diferentes en los cuales encontrar un refugio seguro. No obstante, muchos de estas señales que suelen manifestarse durante la vida de pareja se pasan por alto y se siguen repitiendo hasta que la persona se cansa y no lo intenta más.

Entre estas señales podemos mencionar: los desvelos por proyectos laborales, reuniones con compañeros de trabajo después de la hora laboral, ocupar el mayor tiempo en un hobby, en el gimnasio o en una actividad de recreación, el cuidado de los niños o de padres mayores, asistir frecuentemente a eventos comunitarios o tener muchas relaciones sociales.

Es normal que cada miembro de la pareja necesite tiempo y un espacio personal, pero cuando se usa con frecuencia como una vía de escape para alejarse de su pareja entonces la estabilidad de la pareja en el futuro se ve en riesgo.

Problemas de comunicación

Como sabemos, la comunicación y el respeto son fundamentales en cualquier relación. De manera que si existe una buena y adecuada comunicación, así como un espacio para que los dos miembros de la pareja se expresen, siempre habrá un instrumento importante para la protección ante cualquier situación que se origine en el presente o en el futuro.

Pero si por el contrario falla la comunicación, se desencadenan las continuas discusiones y enfrentamientos o también pude darse la falta de comunicación en la pareja lo que conllevaría a “vivir como extraños”.

La monotonía

Como sabemos este es el peor enemigo que una pareja pueda tener, romper con la rutina del día a día, en donde muchas veces se vuelve mejor opción postergar la intimidad y el romanticismo. Además, los temas de conversación suelen ser sobre las cuentas, los colegios y las dificultades con los niños, pudiendo de igual manera ser indicio de alejamiento en el futuro.

Tiempo de calidad con la pareja

Volver a compartir y a pasar tiempo de calidad en pareja puede sentirse extraño, después de años de vivir para los niños pareciera que saliera a relucir un temor, en donde las actividades que disfrutaban juntos como por ejemplo, las caminatas sentimentales y las tiernas conversaciones entre el hombre y la mujer parecieran ser parte de su vida pasada.

Por lo tanto, es común que el marido y la mujer lleven vidas separadas, cada uno dentro de su habitación, metido de cabeza en su ordenador o en su teléfono y, el hogar vacío se llena con silencio. De igual manera, ya no hay casi tema de conversación, nada que uno pueda decirle al otro, por lo que se hace necesaria en estos casos redescubrir la pasión.

Pérdida de la confianza

Sentarse con la pareja para tener una conversación profunda, íntima y con la sinceridad por delante, como por ejemplo, confiarse los secretos inconfesables y explicar cómo se sienten en cada momento, son cosas tan importantes para el fortalecimiento de la relación. No obstante, con el tiempo la capacidad de comunicación en la pareja puede verse afectada y cada vez cuesta poder expresarse abiertamente ante la otra persona; y aparecen entonces los celos.

Miedo a lo desconocido

El temor a lo desconocido y otros factores como la angustia, el dolor, la pena, la confusión, el sufrimiento y el miedo pueden llevar a los miembros de la pareja frecuentemente al juego de la discusión. En donde, es común preguntas como: “¿Volveré a encontrar a alguien que me quiera? ¿No soy muy mayor para volver a empezar?”.

Es entonces en este proceso cuando se produce un quiebre en la autoestima, la cual se debe evitar buscando otra relación de emergencia con la finalidad de tapar los verdaderos problemas, siempre buscando una excusa para no enfrentarlos de la manera correcta.

Evitar las responsabilidades

Cuando convivimos con nuestra pareja, somos responsables de cómo evoluciona la relación de pareja en el tiempo. No obstante, en las crisis de pareja a los 50 mayormente son los hombres que toman la decisión de separarse de sus respectivas esposas.

Son ellos quienes con sus acciones impulsivas evaden las responsabilidades de la vida de forma brusca y con crudeza, porque les pesan, se satura, o porque sienten miedo. En otras palabras, les da ilusión poder sentirse adolescentes con gran energía para darlo todo en una noche de baile con unos cuantos años de más; o poder repetir esas épocas en las que disfrutaban de noches de pasión con parejas ocasionales (amor lúdico).

También poder sentir esa libertad que le proporciona la adrenalina que necesita su cuerpo, aún cuando no sepa muy bien cómo manejarla le proporciona esa ilusión de disfrutar la vida sin su pareja; así como también sacar a flote ese niño egoísta que estaba luchando por salir bajo el disfraz del señor maduro.

En cambio, las mujeres ven como su mundo que era “perfecto”, de la noche a la mañana se encuentra roto, corrompido y no reconocen a la persona que tienen enfrente como esposo. Es allí cuando algunas mujeres suelen hacerse las tontas mientras pueden, otras se culpan y le echa la culpa al marido, otras se sienten desesperadas, otras cambian la cerradura de la puerta, otras no creen lo que está pasando, y otras olvidan todo y salen en búsqueda de nuevas oportunidades.

Cambios físicos, biológicos, psicológicos, religiosos, económicos y sociales

Estos cambios producidos al llegar a esa edad, pueden originar que las cosas importantes que tenían en común la pareja ya no sean tan importantes. Por lo que pueden surgir ciertos malestares o depresiones con situaciones de crisis transitoria, que si la pareja consigue manejarlo de forma positiva les puede servir para conocimiento de ambos, maduración y crecimiento como personas adultas que son y como matrimonio estable que alguna vez fueron.

Disminución de la actividad sexual

Si no existen motivos concretos y entendibles que pueda explicar esto perder las ganas de tener relaciones sexuales, entonces quizás sí sea un síntoma de una crisis de pareja a los 50. Porque por lo general, la vida sexual de una pareja puede afectarse durante la relación por diferentes motivos, como por ejemplo: la llegada de un bebé al hogar, etapa de fuerte estrés, o la determinación de una enfermedad grave.

Indiferencia y actitud pasiva

Las parejas dejan de implicarse en la relación, en donde muchas veces se dejan llevar, dejan de hacer cosas, o no actúan y los días pasan, de manera que sea el tiempo y la rutina la que decida el éxito o el fracaso final de la relación.

Disminución de la empatía

Las relaciones de pareja afectivas se basan en la comprensión de las debilidades y las necesidades del otro, y si por el contrario a la persona le cuesta mucho comprender por la situación que atraviesa su pareja, esto hace que aparezcan los juicios y criticas de manera constante, en lugar de entender la forma de pensar y de actuar.

Síndrome del “nido vacío”

Muchos matrimonios no están preparados para soportar la situación de soledad que se genera cuando los hijos dejan la casa paterna, bien sea para irse a vivir a otro lado por motivos de estudio, trabajo, amigos o matrimonio; en otras palabras, los hijos crecen lo suficiente como para ser más independientes.

El papel de la pareja en el matrimonio, muchas veces pierde su carácter interesante, por la actividad y las múltiples preocupaciones que aporta una vida familiar en armonía y felicidad. Así pues, en los primeros años del matrimonio existía la ilusión de la juventud y la esperanza de criar juntos a los hijos, ilusión que con el paso del tiempo y tras haber luchado, por ellos y por la vida, el vacío que dejan los hijos puede llegar a separar a la feliz pareja.

Recomendaciones

Es sumamente necesario trabajar primero en uno mismo, revisar muy bien lo que sentimos y lo qué nos pasa, para así poder enfrentar la crisis de nuestra pareja y no llegar a la clásica crisis de pareja a los 50 con la lamentable toma decisión del divorcio.

Presta atención a las siguientes recomendaciones, para prevenir o combatir las etapas conflictivas propias o de la pareja:

Mejora el diálogo y la comunicación óptima: esto implica que se acerquen más como pareja, a través de la humildad y respeto. Es recomendable no imponer su punto de vista de manera constante ante la otra persona.

Expresa lo que sientes: esto es decir las cosas cuando te molesten y nunca cuando te sientas saturado, porque es allí cuando las expresamos con ofensas y no es la idea; y no intentes recordar ni remover problemas del pasado, trata de disfrutar el presente con tu pareja, lo pasado pisado.

No busques culpables: cuando se está en crisis muchas parejas tienden a culpar al otro constantemente y esto no tiene ningún sentido. Recuerda que es importante la autoevaluación para no seguir cometiendo los mismos errores.

Acepta los diferentes puntos de vista: cuando se convive en pareja es normal estar o no estar de acuerdo en todo, por ende, amar a alguien requiere respetar las diferencias, aprender de los desacuerdos y poder compartir o no los mismos valores.

Buscar apoyo: el apoyo puede venir de terapeutas, amigos, o de grupos anónimos; y si luego de este período de autoevaluación y de análisis con la pareja no se obtienen los resultados esperados, debemos estar entonces preparados para el procesos de separación con buena actitud, diálogo y la negociación por delante.

Es importante acotar que el divorcio ofrece dos caminos: el de la rabia y el miedo, o el de la ayuda, la educación y la confianza en que se supera esta situación de la mejor manera.

 

Reflexiona antes de actuar: esto es ser más prudente, es decir, respira, cálmate, piensa bien, reflexiona antes de actuar, no te dejes llevar por los impulsos inmediatos y actúa mejor en frío, ya que luego podemos hacer algo del cual podemos arrepentirnos.

Trabaja la confianza: la confianza es algo que se gana, así que confía en tu pareja, no le presiones y no le sofoques con llamadas o mensajes continuamente. Respeta su intimidad y su espacio personal. La libertad es un elemento importante en el amor cuando es verdadero, siendo la confianza la clave en toda relación auténtica que deseemos cuidar y preservar.

Reinventar la pareja

No importa la etapa en el que se encuentre la pareja, ni la duración de la relación mientras exista la voluntad por ambas partes, nunca es demasiado tarde para intentar despertar la llama de la pasión que un día se disfrutó a través detalles, palabras de afirmación, tiempo de calidad, actos de asistencia y contacto físico. Así que presta atención a los siguientes tips:

Sé más detallista: intenta buscar los detalles y muy importante cuidarlos, esto puedes conseguirlo sorprendiendo a tu pareja con una cena romántica, un regalo, un guiño, una pequeña broma cuando la situación esté tensa, una caricia, una mirada cómplice, abrazos y besos espontáneos, o simplemente un detalle inesperado.

Busca de nuevo actividades en común: compartir de nuevo más tiempo juntos puede ser la solución. Intenta realizar de nuevo esas actividades que les gustaban hacer juntos, organiza nuevas actividades como por ejemplo: un viaje sorpresa, una noche de cena y teatro, o una tarde de spa con el objetivo de poder disfrutar de la experiencia. Las relaciones muchas veces se basan en los momentos y experiencias compartidas, mediante los cuales se expresan los afectos e intimidades.

Cuida tu apariencia física y estado emocional: es muy importante cuidar de la salud física y emocional, porque si uno de los dos no se encuentra bien, es difícil que la pareja se encuentre bien. Muchas veces traspasamos nuestros miedos, inquietudes y problemas personales a la pareja lo que conlleva a un grave error; por el contrario, satisface tus necesidades personales, consiéntete y dedícate tiempo para sentirte bien contigo (a) mismo (a).

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