¿LA BUENA EDUCACIÓN EMPIEZA EN LA CASA?

En importante la formación en valores y la buena educación de los niños dentro del hogar y de la escuela. Donde la participación de ambas partes es muy importante para la preparación del pequeño. En caso de una de partes salga de vacaciones, la otra no se puede quedar esperando a ver cuándo se hace el trabajo.

Por tal motivo es necesario que los padres sean los espejos claros para sus niños, ya que ellos reflejaran el carácter y personalidad de sus progenitores donde se encuentre; y como docente, es necesario hacer la labor para el niño  por su bienestar y futuro sin mirar quien lo puede hacer mejor.

la buena educación

La buena educación

La buena educación se refiere cuando una persona tiene valores que marcan e identifican su vida como  sus modales, cortesía,  es agradable y transmite calidad en sus acciones y donde llega se caracteriza por su personalidad.

El educar a nuestros hijos con valores implica prepararlos para la vida, donde se encuentre podrán alcanzar metas. Esto simplemente en lo personal, no tiene que ver con las emociones del ser humano que pueden ser diferentes a los valores que marcan su camino.

Como docente puedo evidenciar, niños que al hablar, actuar y hacer demuestran los valores que vienen implícitos desde el hogar. Donde vienen al colegio para aprender y continuar lo que bien debe aprenderse en casa.

Puedo decir que me encanta cuando observo los valores bien compartidos en los jóvenes y cuando veo lo contrario desde el mismo instante imagino y visualizo las normas que ha dejado de recibir el niño.

Los valores se están perdiendo o dejando de enseñar. Como madre, no puedo pretender que el colegio o la maestra cumplan con mi rol de madre de educar en valores. Cuando la escuela, enseña en valores; es un proceso continuo no está divorciado de la familia, para esto es necesario la pedagogía sistemática.

Importancia de la buena educación

La buena educación es un punto de relevancia para la formación y el desarrollo de un niño como persona y su evolución en el futuro para la sociedad. Permite el desarrollo en todos los puntos de vista de formación como persona y ser humano donde se refleja su cultura, costumbre, valores religiosos que debe prevalecer en todas las áreas de su vida.

Cabe señalar que el medio que rodea al niño es importante y marca de manera positiva o negativa en su comportamiento. Por eso es la importancia de los valores en la familia

Quiero comentar una experiencia como docente, donde podía interactuar con un joven que no hablaba, ni reía, no quería ser tomado en cuenta para ninguna actividad del aula. El adolescente, se comunicaba con respeto pero hablaba rudo.

Cuando me  hacía referencia que donde él vivía no podía actuar de esa manera bonita y dulce que yo esperaba, que esa conducta no le servía para donde él tenía que estar día a día porque si ablandaba lo podían matar.

Es triste cuando como padres, no nos damos cuenta lo que hacemos con nuestros hijos y les toque vivir experiencia de vidas que le dicen que no vale la pena el estudiar y prepararse para un futuro.  Es valioso cuando te sacrificas por ellos y le das el lugar que le corresponde.

 

La mala educación

Mala educación es todo lo contrario a la buena educación; cuando un niño o persona no tiene costumbre, acciones de civismos, no le da importancia a las sugerencias y recomendaciones en el hogar ni mucho menos en la escuela.

Algunas características de mala educación se pueden hacer referencia cuando no respetan a los demás así sean personas adultas, se le dan directrices y prefiere ignorar los mandatos, grita para ser escuchado, interviene en conversaciones ajenas sin ser llamado.

Valores presente para una buena educación

Educar en valores es una palabra rema de toda institución educativa, sin restar el alto porcentaje que influye la familia.  Debemos comenzar como adultos a dar el ejemplo, si no lo hacemos, quien nos rodea imitará esa actitud. Muchas veces no son exclusivamente valores también son nuestras acciones que se pueden definir como  la buena educación:

Buenos modales

Como educadora, es sencillo pensar en la manera de hablar mi estudiante. Cuando se refleja sus modales al dar  las palabras magicas como los buenos días, pedir permiso, referir las gracias por un favor concedido, el sonreír, estar atento cuando le hablan y esperar para poder hablar son reflejos y conductas de  la buena educación guiados desde su hogar.

Puedo continuar en función de esa base para guiarlo en su crecimiento como persona, guiarlo para formar un líder positivo dentro del aula de clases, para que sea una persona positiva dentro de la sociedad.

Cuando sucede lo contrario es como iniciar a un bebé, comenzar de cero. Ya que trae una conducta diferente a lo que se necesita dentro del ámbito escolar. El formar es completar. Existe un vacío pero no  podemos dejarlo atrás, será un poco dificultoso, cuando el niño no está dispuesto, pero no será imposible.

Pequeños detalles

Es hermoso ver un niño con los pequeños detalles como ofrecer su puesto a una persona mayor o una mujer embarazada cuando se viaje en metro o en bus. De la misma manera, cuando ayuda a un anciano con bolsas pesadas o el cruzar la calle, el pedir disculpas cuando comete un error

No es frecuente ver estas acciones pero son normas que podemos dictar desde la escuela para colaborar con la buena educación del niño. Este detalle puede hacer feliz a otra persona, que no sabemos cómo se puede estar sintiendo en ese instante.

Dar ejemplos positivos en el hablar

Son muchas las oportunidades cuando hablo con mis pequeños, y hacen referencia que ellos son brutos o que no tienen futuro. Es difícil ver sus ojos y no sentir compasión cuando un ser tan noble se puede expresar de esa manera. Esta manera de pensar y hablar genera inseguridades, baja estima, miedo y hasta violencia.

Es el lenguaje que está escuchando en casa, donde hay insultos, donde hay violencia. Por tal razón debemos comenzar hablándole lo hermoso o hermosa que son, donde le podemos decir que somos hijos de Dios.

Somos a su imagen y semejanza y porque Dios es grande, inteligente y bueno. Somos sus herederos, por tanto somos inteligentes, hermosos, grandes y buenos en todo lo que hacemos. Ellos se ríen y pueden hasta remediar mis palabras, pero al final del año escolar su vocabulario será totalmente positivo, que no acepte su cerebro esas palabras y que sean ayuda para sus padres y el medio que los envuelve.

Transformar esa manera de pensar, no es fácil pero es tóxica para el autoestima del niño. Por tanto vale la pena comenzar, como adulto, dando el ejemplo para ellos. Seamos agua fresca para sus vidas.

Demostrar sensibilidad

Cuando un niño joven puede sentir las emociones de otra persona, estamos hablando de un ser con empatía. Sensible a las emociones de otros. Este valor se inicia desde muy temprana edad, cuando los infantes son bebé en muchas ocasiones como padres, simulamos que lloramos para atrapar la atención del pequeño.

Donde se debe dirigir la enseñanza no a la manipulación sino a mover las emociones del niño. Este valor se maneja en todo momento en la escuela, donde se puede transformar para ser un gran valor.

La responsabilidad y obediencia

Cuando un niño puede adaptarse fácilmente a las normas preestablecidas en la escuela y cumple cabalmente con sus obligaciones sin objetar con lo que no le parece o esté de acuerdo.

Se limita a cumplir y ser obediente le permitirá en el momento justo ser escuchado dando sus puntos de vista porque tiene moral para hablar. Es necesario la formación en valores, visita nuestro artículo sobre juegos para trabajar en valores.

Cuando el niño no le parece lo que le exigen y es capaz de decir que no le gusta porque no quiere hacerlo y al final no cumple; esto no es un problema de carácter del niño es un problema de ejemplo que desarrolla el niño fuera del hogar porque es donde lo puede hacer libremente.

La familia y la escuela deben estar enlazadas para el mejor convivir con los niños. Deben ponerse de acuerdo, el docente puede sugerir a los padres reunirse con el psicopedagogo donde le dará tips para solventar esta situación.

Espera para hablar

Una persona con buena educación es aquella que espera su momento para hablar y no interrumpe al que habla ni habla por encima de los demás para ser escuchado. Es aquel que habla con pulcritud y no necesita gritar para poder ser escuchado.

Este valor tiene que ver con el respeto. Si respetas a los demás, de la misma manera serás respetado. El niño que espera su momento, es un niño con sabiduría.

Cuando le hablan prefieren dar la espalda o entretenerse con el celular, no sabe decir gracias o disculpe, el saludo a los demás no tiene que ver con su personalidad, rasgos que son preocupantes pero necesarios de comenzar a corregir y dirigir, cuando aprenden violencia en el hogar. Sigue el siguiente artículo sobre evitar la violencia contra la mujer.

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