¿PORQUE LOS NIÑOS MUERDEN A OTRAS PERSONAS?

¿Porque los niños muerden? Para los niños morder puede ser una acción-reacción a ciertos estímulos, pero generalmente se le asocia a conductas emocionales o falta de control de ellas.

La acción propia de morder se define como “clavar los dientes” y puede hacer referencia a los que hacen las personas o animales sobre un alimento, objeto o cosa para presionarlos, partirlos o sujetarlos.

porque los niños muerden

El origen de este mal

La mayoría de los casos de niños mordidos o que muerden, suceden en la edad escolar, específicamente en guarderías y preescolares. Cuando los niños deben aprender a manejar ciertos desafíos por si mismos fuera de un espacio conocido como lo es su hogar.

Entre 1 a 3 años el infante comienza a socializar con sus iguales, es decir, con otros niños semejantes a él, por lo que debe aprender a compartir juguetes, esperar su turno para hablar y convivir en un espacio. Esto no resulta sencillo para la mayoría de los niños que provienen de ambientes donde son “el centro de atención”.

Esto puede ser muy frustrante, por lo que algunos niños lo canalizan de forma agresiva desarrollando conductas como morder, pellizcar, empujar o someter a otros, en respuesta a su ansiedad y falta de control sobre la situación.

En algunos casos los niños muerden para llamar “la atención” de sus padres debido a condiciones en el núcleo familiar como separaciones, violencia, o cambios radicales como mudanzas o la llegada de un nuevo integrante. Si están más pequeños, se podría deber a la salida de los dientes, a modo de aliviar la tensión.

Entre otras razones tenemos, lo hacen a manera de experimentar la sensación, como resultado de haber sido expuesto a una disciplina excesiva, de comunicar su enojo, infelicidad o ansiedad, como autodefensa, por imitación o por no saber cómo expresarse adecuadamente.

¿Porque los niños muerden los lápices?

Los niños pequeños tienen la tendencia a llevarse las cosas a la boca, lo hacen como una forma de experimentar, conocer texturas, sabores y formas, sobre todo cuando aun no pueden comunicarse apropiadamente en lenguaje.

Cuando han crecido un poco, algunos niños conservan este hábito como una forma de manejar la ansiedad, celos y frustración por lo que morder los lápices puede ser común.

También se observan algunos adolescentes que presentan este hábito sobre todo durante los exámenes o al tener que tomar decisiones.

Como todo hábito, así como morderse las uñas, puede ser corregido con una adecuada guía. Algunos especialistas recomiendan cambiar un hábito por otro que no sea dañino de ninguna forma.

¿Que hacer en los casos de niños que muerden?

Como hemos visto, algunos niños en la edad escolar tienden a morder, por lo que puede resultar ser una experiencia frustrante si no se canaliza de la mejor manera. De hecho, es común expulsiones en guarderías o maternales de niños que muerden, por lo que es una acción que debe ser reprendida y corregida.

A continuación, te referimos ocho formas en que debes actuar si tu hijo muerde a otros niños con el fin de confrontar y solventar la situación:

Decirle que No

No hace falta gritos, escándalos ni ofensas para enseñar a tu hijo que ese tipo de conductas son desaprobadas por ti. Justo después de ver que mordió o simplemente lo intento, se le debe decir “no” en un tono calmado pero determinante.

Concientizar

No hace falta esperar a que el niño intente de morder a alguien, una vez que el niño cumpla los 2 años o quizás un poco antes, se puede hablar con él explicándole porque morder es una acción que daña a los demás. Esto también como una manera de genera empatía por otros.

Asumir que no entienden

Algunos padres creen que por que sus hijos sean niños no se pueden comunicar con ellos, porque no entenderían, pero realmente los niños si entienden, si se les habla con amor, paciencia, y en un lenguaje común y sencillo que ellos puedan comprender.

Esto no garantiza que no harán las cosas de nuevo, pero facilitar la comunicación padre-hijo desde pequeños es un gran paso para fortalecer su relación.

Diente por diente

Hemos aprendido “ojo por ojo, y diente por diente”, pero morder a un niño que mordió a otro, no generará un cambio positivo en su actitud, sino que su respuesta será más agresiva que antes. Esto sucede a que le estaríamos enseñando que la mejor manera de actuar cuando se sienta enojado es a través de los mordiscos.

Aun si tu hijo es pequeño (1 o 2 años) y observas una actitud de este estilo, con alejarlos de otros niños puede ser la solución inmediata más acertada.

Canalizar sus emociones

Sentir emociones es común, pero el verdadero valor se encuentra en aprender a canalizarlas. Los niños también experimentan rabia, enojo, tristeza, soledad y disgusto, por lo que deben ser educados en que “esta bien manifestarlas”, pero eso no es excusa para ser usadas en manipular ni agredir a los demás. Esto incluye ni mordeduras, ni pataletas o groserías.

Cinco minutos bastan

Si tu hijo te pide jugar con él, que lo cargues o le compres algo y como acto de rebeldía mordió a alguien, no cedas a sus caprichos o intensiones. Tomate un tiempo de cinco minutos después para cargarlo, comprarle algo o jugar, esto le hará saber que no lo haces en respuesta a su comportamiento.

Acompáñalos

Si fue tu hijo el que mordió a otro, primero verifica que el que fue mordido este bien y luego te ocupas de tu hijo, esto con el fin de no darle en primera instancia la atención que demanda, pero posteriormente atiéndelo y acompáñalo.

Esto hará que no se sienta solo y se aislé, afectado su autoestima, por lo que le estarás manifestando que, aunque se comportamiento no te agrada, sigues estando allí para él.

Perseverancia y calma

Este tipo de conductas suele desaparecer con el tiempo, después de superar el periodo de adaptación en la escuela, preescolar o maternal. Por lo que, con perseverancia y calma, conversando, pasando tiempo y ensenándole a tu hijo a cómo manejar sus ansiedades podrá superarlo.

El presente vídeo se titula “mi hijo muerde las cosas, ¿que hago? Ofrece unas recomendaciones de la pediatra Inés Zavala:

Consejos para padres

Te presentamos algunos consejos que debes tomar en consideración en el caso que 1) el niño muerda o 2) que sea mordido:

Mi hijo muerde

Si tu hijo muerde lo primero que debes observar es en qué momento y por qué lo hace. Esto te ayudara a tomar acciones correctivas para evitar que lo haga de nuevo. Seguidamente debes actuar con rapidez, tomando en consideración cada uno de las ocho propuestas suscitadas.

Prohibir un comportamiento no asegura que el niño entienda qué estuvo mal, o cómo debe actuar la próxima vez, por lo que la comunicación es un factor fundamental en que ese tipo de conducta sea erradicada, en congruencia al buen testimonio o manera de actuar del progenitor.

Finalmente, si notas que la conducta de tu hijo va minimizando, debes elogiarlo por sus logros a manera de incentivar que continúe con su desempeño.

Mi hijo fue mordido

Esta es una de las preocupaciones que tienen que abordar los padres cuando sus hijos asisten a centros educativos solos, que lleguen a la casa con mordeduras, tirones de pelos o rasguños. Antes que todo, gritar y ofender al otro niño, a la institución, al educador y hasta el que asea, no es la solución, aunque es entendible que la primera reacción sea el enojo.

Primero debes verificar si se trata de una mordedura superficial o es algo más profundo que requiere ir a emergencias. En cualquiera de los casos el niño debería de acudir al medico para un mayor cuidado de las heridas y verificar si posee la vacuna antirrábica.

En la mayoría de los casos suelen ser mordeduras superficiales, que no requieren tratamientos médicos exagerados sino solo “asear la herida con agua y jabón”.

Este tipo de hechos, son situaciones desagradables en las cuales no se trata de culpables, sino más bien entender ciertos comportamientos y enfrentarlos de la mejor manera. Seguir las instrucciones del educador y del psicopedagogo de la institución puede ser una herramienta útil para sobre llevar esta circunstancia.

Igualmente mantener una actitud comprensiva y reconciliadora durante todo el proceso puede ayudar a que el niño afectado no se sobre exponga a un mayor daño, alterando su autoestima y manera de socializar.

Consejo para educadores

Una de las tareas más desagradables que tiene un educador es manejar una situación en la que un niño fue mordido. Esto es debido a que primero, los padres tienden a ver a sus hijos: indefensos y sociablemente activos y segundo, porque piensan que los educadores o la institución debe ser más cuidadosa en como los niños se relacionan y evitar este tipo de circunstancia.

Aunque ambas posturas son lógicas, no siempre son correctas, es por ello que los educadores deben proveer el dialogo y los recursos, manteniendo la cordura y calma, para ello debe trabajar independiente con ambos niños, en sus emociones y comportamientos, fomentar el perdón o reconciliación y brindarles el asesoramiento adecuado a los padres.

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