CÓMO TENER FE Y ENSEÑAR A LOS NIÑOS A TENERLA

Muchas personas se limitan a decir que la fe radica en “creer en aquello que no se puede ver”, no obstante, la fe debe impartirse a los niños desde temprana edad en casa por sus padres, dentro de una ambiente familiar lleno de amor y respeto, valores importante para su vida. Entonces, ¿cómo tener fe en algo?, o ¿cómo tener fe en Dios?, presta atención que aquí aprenderás a tener fe y poder transmitirlo a tus hijos.

como tener fe

Definición de la palabra fe

Según la biblia, la palabra fe se define como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Por otro lado, la fe no es más que la creencia, seguridad, certeza y confianza plena que tiene una persona en relación con alguien o algo, la cual se puede manifestar sin tener las evidencias que demuestra la verdad de aquello en lo que se cree.

Es importante tener en cuenta que la fe no se limita a creer, y la fe sin hechos es una fe muerta; por ende, si tú aspiras obtener algo y no haces todo lo posible por lograrlo, no tendrá ningún sentido que esperes a obtener ese algo sentado en casa, por el contrario, debes trabajar fuerte, tener perseverancia y luchar por lo que deseas.

Tipos

Hablar de fe es recordar que la biblia nos dice: la fe es la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve. A continuación, te indicamos los tipos de fe que se conocen:

La fe salvadora: esta fe es la que Dios otorga a los hombres para que crean en Jesucristo como su salvador, el cual resucitará de nuevo y bajará a la tierra.

Fe como fruto: este tipo de fe se refiere a la fe que crece, que se fortalece y es sometida a prueba cada día para que una persona pueda lograr así hacer grandes cosas en la vida.

La fe dada como un don: este tipo de fe se diferencia del anterior, porque no se puede desarrollar ya que es otorgada por el Espíritu Santo como él quiere y en determinadas personas y circunstancias.

Características

La fe desde el punto de vista religioso es equivalente a doctrina, así como el conjunto de creencias de una religión o culto. Por lo tanto la fe deberá cumplir con las siguientes características: se refuerza en la experiencia, se recibe como un don o una gracia, la fe toma por segura la revelación, la fe impulsa a comprender mediante la relación y el conocimiento.

Además, la fe abarca al conocimiento, cuando considera todas las cosas como procedente del ser supremo, la fe implica ser perseverante en lo que queremos lograr y de ello depende avanzar en el camino, pero si no te conviene, las cosas no se te darán, sin importar cuánto luches, no lo conseguirás porque todo dependerá de la voluntad de Dios.

La fe en el cristianismo

En el cristianismo la fe, la esperanza y la caridad, forman parte de las tres virtudes teológicas. En donde, por medio de la fe las personas creen en Jesús como el Mesías e hijo de Dios, mientras que se induce al mismo tiempo los sentimientos de esperanza y caridad. Por otro lado, la fe inducida en las personas como un don a través del Espíritu Santo, permite que la persona se relacione con Dios.

Importancia de tener fe

Es necesario tener fe en la vida, así como tener fe en uno mismo porque la vida es una prueba de fe y de lucha constante. Además, todo va a depender de la actitud que tengas para vencer los obstáculos de la existencia y por ende es importante que enseñes a tu hijo a creer en la fe.

Desde el punto de vista antropológico: la fe es la confianza que el ser humano deposita en otros seres humanos o en una entidad superior, para que haga merecedor de esa fe.

Interviene en toda relación interpersonal: esto lo presenciamos cuando conocemos a alguien, ya que al decirnos su nombre, edad o cualquier otra información personal, damos fe (confiamos) a sus palabras, dando inicio a una relación.

Mientras más fe, más paciencia: un ejemplo claro de ello, es cuando por convicción (certeza) tenemos que los niños puedan aprender y, por lo tanto, dependerá de la paciencia que tengan sus educadores, ya sean sus padres, representantes o maestros.

Confianza: la fe permitirá poder confiar en otras personas y en sí mismo, así como también, lograr actitudes de esperanza y afecto hacia los demás como acto de humanización.

Cómo fomentar la fe en los niños según su edad

Los padres, representantes o maestros que se ocupen de la educación espiritual de los niños, serán de alguna manera los responsables de promover la fe con el fin de hacerlo seguro. Porque para los niños, es natural creer y confiar en alguien o en algo.

Te invito a conoce cómo puedes ayudar a estimular y a desarrollar esa fe, que les acompañará toda la vida según la edad de tu hijo:

De 0 a 3 años

Desde el embarazo el niño experimenta muestra de amor cuando está en el vientre de la madre, esto como prueba de que Dios existe y le quiere. En otras palabras, desde temprano el pequeño sentirá a Dios en la vida de sus padres a través de las atenciones recibidas para cubrir sus necesidades básicas como lo puede ser la alimentación, higiene o cuidar del sueño.

De igual manera, protegerlo del peligro, escucharlo y mirarlo con afecto, le trasmitirá al pequeño esa sensación de seguridad que los hará fuerte toda la vida. Por ende, es en esta etapa se debe transmitir la experiencia religiosa con la máxima claridad y con hechos concretos dentro de un clima en donde prevalezca el amor y el afecto.

Así, desde que el niño es bebé como padres, enseñarles una oración o una cita bíblica que siempre medite antes de ir a dormir, que tenga presente que existe un ser supremo, que es quien nos creo y nos mantiene a salvos en la tierra.; ya que desde pequeño podrá ir asimilando los nombres que simboliza la fe.

Desde pequeños es importante que le enseñes a agradecer a Dios, como por ejemplo, observando y admirando la belleza de la naturaleza. No obstante, una forma de promover su desarrollo espiritual puede ser a través de la música y el arte. También, enséñale a persignarse y a orar de forma sencilla durante breves oraciones familiares a través de cantos apropiados a su edad.

Por otro lado, poder celebrar las tradiciones son una manera de transmitir la fe, como por ejemplo: cantar villancicos y adornar la casa en Navidad, comer chocolates para celebrar la Pascua, llevar a bendecir la palma a la iglesia el Domingo de Ramos durante la semana santa o semana mayor. Además, algunas familias en esta etapa promueven la relación con la iglesia mediante la celebración del sacramento del Bautismo.

De 3 a 6 años

A esta edad ya el niño puede establecer un diálogo sencillo y espontáneo con Dios, así que puedes animarlo a hablar con confianza de sus necesidades y deseos, así como también enseñar oraciones sencillas y presentarle la Biblia.

En esta etapa cualquier ocasión es buena para agradecer, no obstante, puedes aprovechar durante las comidas para agradecer por los alimentos, al despertarse y a la hora de dormir, o cuando pasen por una iglesia para que el niño se conecte con Dios y le hable.

Puedes explicarle también el significado del crucifijo y las imágenes religiosas e introducirle en las historias de santos, para ello puedes utilizar libros y algunos recursos audiovisuales. El niño en esta etapa comienza a entender el valor que tienen las celebraciones religiosas, por eso ya podrás llevarlo a que participe en misas los domingos.

Podemos estimular al niño a participar en las tradiciones, como hacer un calendario o una corona de Adviento durante la Navidad.

De 6 a 10 años

En esta etapa ya el niño empieza a razonar, y por lo tanto consolida la formación religiosa a través de tus explicaciones, las celebraciones y oraciones acorde a su edad. Cuando el niño haga preguntas sobre Dios, la resurrección o el sufrimiento de Jesús, respóndele con claridad y sencillez.

Puedes inscribir al niño en catequesis o en algún grupo de formación con niños de su edad, sin embargo, es importante que tengas en cuenta el perfil propio del colegio que elijas para el pequeño. En esta etapa los niños católicos celebran su Primera Comunión, siendo una experiencia única que recordará toda su vida.

También, puedes promover virtudes humanas y sociales realizando algún voluntariado en unión familiar, como por ejemplo, visitar una casa hogar de adulto mayor. Así mismo, fomenta en el pequeño realizar actividades culturales y artísticas relacionadas con la fe.

De 10 a 12 años

A esta edad se da inicio a la etapa de la preadolescencia, etapa de cambios tanto físicos como emocionales, en donde, es recomendable cuidar sus amistades y las actividades que realiza, así como ayudarle a usar su independencia de manera responsable. Promueve en el niño las principales virtudes, como: la caridad, la sinceridad, la perseverancia y la fortaleza.

Mantén en el hogar un ambiente de confianza y de alegría, muestra interés por sus gustos y ofrece información sexual de acuerdo a su edad y a las condiciones del entorno en donde se desenvuelve. En esta etapa de preadolescencia, se promueve la relación con la iglesia mediante una catequesis y la recepción del sacramento de la Confirmación.

Adolescencia

En esta etapa de profundos cambios y de rebeldía, el adolescente puede no asistir a las celebraciones religiosas y discutir la existencia de Dios o algunas verdades de la fe. Entonces, escúchale, reza por él y transmite la enseñanza de Dios de forma positiva, a través de Jesús como su amigo, su compañero, y su protector.

Aún cuando la adolescencia sea muy difícil, puedes investigar sobre las características de esta etapa, ten paciencia y si necesitas ayuda profesional, búscala y de igual manera, comparte con otros padres que hayan pasado por esa situación y consulta sobre las dudas que tengas.

Consejos para los padres

La fe se trata de confiar, incluso cuando las cosas no se alcanzan o se tornan muy complicadas de lograr, porque si se da o no, debes tener siempre presente que ocurrió de esa forma para tu beneficio y felicidad (“por algo suceden las cosas”), el tiempo de Dios es perfecto. Presta atención a las siguientes recomendaciones, que te permitirá como padre transmitir tu fe a tu hijo:

Celebra las festividades y cuenta su historia

Es importante celebrar las festividades religiosas porque llaman la atención de los niños, pero además, es necesario contar la historia que hay detrás de cada fiesta, por ejemplo, la Navidad tiene sentido cuando se promulgan las lecturas de Navidad.

Trata de responder las preguntas de los niños

Es importante que estés preparado a la hora de responder todas las preguntas que le pueden surgir a los niños sobre Dios, sobre la fe, o sobre la religión, teniendo en cuenta que puede haber preguntas sobre el comportamiento de la persona que también te lleva a hablar de la fe.

Asiste con frecuencia al culto o los sacramentos

El ir a misa no debería ser un complemento para los ratos libres, porque así no fomentarás la fe en tu hijo; por el contrario, debe ser una prioridad para ellos y la familia en la práctica semanal o diaria. Por lo tanto, si la familia solo va a misa “a veces”, el niño asumirá que no tiene importancia o algo “útil en casos de emergencia”, como por ejemplo, asistir en caso de presentarse alguna enfermedad o asistir por un gesto social.

Promueve la ayuda a los demás

La fe consiste en ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, por eso conviértete en el ejemplo de tus hijos. Asiste a casas hogares de niños o de adulto mayor, involucrando a toda la familia en las actividades; también puedes recolectar ropa, juguetes, medicinas o comida para los más necesitados de tu comunidad.

Enseña a confiar en Dios

Esencialmente en el cristianismo todo está basado en la confianza en Dios. Por ende, es clave poder enseñar al niño a confiar toda su vida en Dios como su creador, que lo ama y por consiguiente quiere lo mejor para él.

No juzgar a las personas

Como padres debemos enseñarle al niño distinguir los hechos buenos de los malos, pero a la hora de clasificar a las personas, es mejor recordarle que no deben juzgar, por el contrario, deben ser personas con un corazón humilde para entender al otro. Sólo Dios es el único que puede juzgar porque, es él quien posee todos los datos y perspectivas sobre los hechos ocurridos aquí en la tierra y los motivos.

Trata de explicar sus dudas de manera sencilla

Muchas veces las imágenes de abatidos con sangre en la iglesia, ciertas expresiones sobre el infierno o el demonio, o algunos detalles prácticos de los sacramentos pudieran asustar o aislar al pequeño. Es allí, cuando con tu apoyo puedes explicar al niño con delicadeza, y no de forma abrupta o con prisas.

Muestra la verdad a tus hijos 

Esto lo que quiere decir es, no todas las personas practican la misma religión, por lo que sería bueno que desde pequeño pueda dialogar, con respeto, con personas de otras creencias; también sería conveniente que visitara otras iglesias en donde las cosas se hagan de otras formas. Así llegado el momento, cuando el niño crezca, podrá toma sus propias decisiones sobre religión que desee practicar.

Compartir la fe con sinceridad y humildad

Debemos enseñar a nuestros hijos desde pequeño, a que puedan hablar con libertad de su fe sin complicaciones ni vergüenzas, porque la fe es algo bueno, bella y verdadera que se debe compartir con las demás personas. Por lo tanto debe compartirla a través de la sinceridad y la humildad, porque la fe es alegría y un terreno firme libre de soberbia.

Trabajar la fe en comunidad

La fe a nivel religioso suele transmitirse en comunidad, porque en una comunidad podemos ver la diversidad de personas que difieren en sus edades, en sus orígenes y en sus estilos, pero aún así, todas esas personas creen en las mismas verdades. Entonces, que tus hijos puedan escuchar el testimonio colectivo, los ayudará a mejorar la fe.

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